México D.F.
Edificio Nuevo León
19 de septiembre de 1985
7:15 a.m.
La mañana fresca prometía un buen día para que Elena fuera a renunciar a su trabajo como chef en el Hotel Risg; después de 5 maravillosos años de hacer arte comestible, con un sabor agridulce tenía que dejar obligatoriamente su trabajo para cuidar a la niña que se gestaba desde hace 3 meses en su vientre. Elena y Francisco desde que se casaron 7 años atrás intentaron engendrar un hijo producto del amor que se tenían, pero no les avía llegado la felicidad anhelada por que Francisco tenía un serio problema de movilidad en sus espermatozoides.
Elena se levanto de su cama. Sin poderse acostumbrar a despertar sola por las mañanas ya que desde hace un par de semanas, Francisco se iba a su trabajo desde las 4 de la mañana como contador en el área de compras en Chapultepec. Elena al levantarse lo primero que hizo como en todas las mañanas fue prender el televisor para ver el noticiero de televisa que eran dadas por Lourdes Guerrero. Se dirigió a la cocina, tomo una hoya, abrió el refrigerador saco un cartón de leche y la vacio en la hoya para después ponerla en la estufa.
Elena sintió un ligero mareo pensando que era por causa del embarazo, sintió nauseas producto de que su visión se movía, la hoya en la estufa comenzó abibrar; Elena se sostuvo de la mesa para no caer, entendió que no era un mareo.
Toda la cocina se movía de un lado a otro de forma rápida y sin pausas, los vasos en la mesa se voltearon y rodaron hasta el suelo, quiso correr hacia la puerta pero no pudo llegar a la sala sin caer sobre sus rodillas producto del zangoloteo; en el televisor Lourdes Guerrero hablaba de lo que Elena ya tenía claro…
Esta temblando, esta temblando un poquitito no se asusten vamos a quedarnos quietos son las Siete de la ma.. a chigua guas siete de la mañana 19 minutos 42 segundos tiempo del centro de México.. sigue temblando un poquitito pero vamos a tomarlo con una gran tranquilidad vamos a esperar un segundo para poder hablar…
Elena tomándose del marco de la puerta que divide la cocina y la sala se levanto, el cuadro de su boda con Francisco cayó al suelo rompiéndose el vidrio protector, el florero de barro con flores artificiales en cima del televisor callo rompiéndose, Elena quería correr pero no podía por las tremendas sacudidas como las que hace un niño a su trampa de hormigas. Sosteniéndose de los muros camino por la sala, dirigió una rápida mirada por la ventana, piedras, muebles, vidrio, tierra, caían en forma de lluvia oscureciendo todo; tomo la manija de la puerta, la abrió y por un segundo eterno se quedo parada viendo esa lluvia de cosas inimaginables, al dar el primer paso a fuera sintió que una fuerza descomunal la jalaba hacia dentro con un rugido como de una vestía abominable reprochando a su presa y evitando que no se fuera, sus pies dejaron de sentir suelo firme hasta que su viaje terminara chocando su espalda contra el sofá de la sala, entendió que toda su casa estaba de la do, gateando empezó a acercarse a la puerta pero la vestía volvió a rugir, la puerta de un fuerte golpe se cerro, y Elena choco contra ella, esta vez su casa estaba ligeramente derecha, se estiro, tomo la manija y se levanto, detrás de ella los muros cuarteados comenzaron a desmoronarse; abrió la puerta y sin soltarla, salió, y de nuevo la puerta se cerró con un fuerte estruendo pero esta vez ella estaba afuera, se tomo del barandal, y se dio cuenta que su casa que se encontraba en el tercer piso a 6 metros de altura, ahora parecía estar a tan solo 3 metros, comenzó a correr hacia la escalera que la conduciría al patio, en su trayecto se golpeaba contra el barandal de protección a su izquierda y después se golpeaba contra los muros a su derecha como un borracho, todo a su paso comenzó a cuartearse y estallar lanzándole proyectiles que le pegaban violentamente como a una prostituta castigada en los tiempos medievales por su profesión, con una mano se cubría la cara y con la otra protegía su vientre, llego a la escalera y de un salto olímpico llego al patio, comenzó a correr sin darle importancia a los golpes que sentía en todo el cuerpo producto de la lluvia de escombro y cosas, el polvo entraba en sus pulmones y no la dejaban respirar, en el suelo se dibujo una sombra, que cubría todo a su alrededor, el rugido del monstro detrás de ella la obligo a voltear, el edificio de XXXX pisos comenzó a colapsarse encima de ella.
Hombres y mujeres salieron disparados por sus ventanas, ella seguía corriendo y el ruido ensordecedor le decía que cada vez el edificio se encontraba más cerca, cayendo enzima de ella como la mano de un monstro aplastando una mosca. Todo comenzó a ponerse más oscuro, sintió que las cosas a su alrededor se movían lento, pero no ella, por que se movía con mayor facilidad, el rugido ceso, pero la gigantesca mano que era el edificio seguía su movimiento hacia ella, a lo lejos vio a un hombre parado con las manos hacia el suelo en un gesto de suplica. el polvo y la oscuridad no la dejaron ver su rostro, en ese momento se dio cuenta que era un ángel.
Algo la golpeo en la espalda obligándola caer al suelo, al girarse vio el edificio encima de ella, en un instinto mas animal que mental, tomo sus rodillas y las jalo a su pecho, y con sus manos cubrió su vientre protegiendo a esa criatura que en un momento en su vida le dio esperanza, pero ahora todo avía terminado… ¡levántate!... En su interior escucho la vos de Francisco… ¡Elena aun no es tarde!... dirigió la mirada hacia donde estaba la voz, pero era ese ángel que la llamaba; todo a su alrededor se detuvo por un instante.
Como en un sueño ella intento levantarse pero el edifico que ya estaba arriba de ella se lo impedía. Con sus manos el ángel que ahora lo tenía más cerca sostenía todo el edificio, como un dios cargando el mundo; el peso hiso que doblara las manos haciendo que cargaran sus hombros, ella se movía a gatas… ¡aun no es tarde!... soltando un grito de dolor y comenzó a levantarse hasta tener las manos totalmente estiradas hacia arriba, un rayo de luz entro desde su espalda iluminándola, y por un instante, el polvo y la oscuridad solo le dieron la oportunidad de ver una sonrisa… ¡esto pesa mucho!... paso a un lado del… ¡busca a francisco!... al llegar a la luz se levanto y empezó a correr, y no dio más de 5 pasos cuando con un rugido final de la vestía estremeció el mundo y como empezó todo termino, y la oscuridad volvió a cubrirla, pero se sintió segura, alzo la cara sentándose sobres sus rodillas, y vio el sol luchando contra la oscuridad para enviarle un rallo de tranquilidad.
Podía sentir los latidos de su corazón en sus oídos, los golpes en su cuerpo eran un tormento, sus manos en su vientre era lo único que le daba tranquilidad. No grito, no pidió ayuda; lo antes vivido le giraba en la cabeza como cuervos acechando a su presa moribunda. La nube de polvo comenzó a disiparse y todos los sonidos empezaron a llegar a ella. Personas gritando, corriendo por todos lados, una madre llevaba a su hija con su vestido blanco manchado de sangre, su cabeza colgaba de las manos de su madres, su mirada perdida; estaba muerta. En otro punto pudo ver personas tiradas en el suelo como si estuvieran tomando el sol, mas haya un hombre abrasaba a una mujer que no respondía; frente a ella paso corriendo un jovencito con el uniforme de secundaria, todas las personas gritaban, humo se desprendía de algunos edificios lejanos, un hombre tomándola de los hombros la sacudió propinándole un susto de muerte; algo le grito pero no entendió, solo asintió con la cabeza y el hombre corriendo se alejo de ella para auxiliar a otra mujer, se concentro, sin levantarse y sin dejar de sostener su vientre giro para ver hacia atrás, el edificio prácticamente se avía acostado, todavía no podía entender cómo es que pudo salir viva; lentamente comenzó a levantarse; en su mente seguían rodando esas imágenes incomprensibles; camino al edificio y en una pequeña montaña de escombros vio algo extraño, lentamente como si se tratara de algo peligrosos se acerco, se limpio los ojos para ver mejor, se acerco mas y mas hasta que pudo ver que es lo que era eso. Era una mano, escarbo un poco para tratar de liberarlo de su entierro, intento gritar para que alguien se acercara para ayudarla pero no salió sonido alguno, en cambio su garganta le respondió con un fuerte dolor, siguió escarbando con las huyas, miro hacia arriba y se dio cuenta que todo el edificio estaba encima de él, ajito la mano para detectar rastros de vida pero no sintió nada, sea quien sea avía muerto.
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